Abril llegó con sus días soleados,
acariciando mi piel por las mañanas.
Las formas curvas de tu cuerpo, donde se hacen cuencas de anhelos.
De todas las representaciones que existen de la violencia, la más dolorosa, es aquella que no golpea, no somete, es silenciosa, no te das cuenta cuando esta te atrapa, envolviéndote en ese manto rojo.
Los silencios, la incomodidad, las pausas que quedan latentes en el aire cuando respiras este rigor, te golpea sutil con un abrazo, te besa con aspereza.
Anhelas las soledad, pero al mismo tiempo le temes, los silencios los lloras, comienzas a normalizar, ha hacerte invisible, a negar su existencia, escondes a la sombra roja en lo más profundo de su ser, vives, o más bien, sobrevives.
Hasta que un día, comienza a salir, lenta, con sutileza, comienzas a verla por todas partes, le abrazas, le beses, le niegas su oscuro ser.
Cuando esta duerme, la miras esperando el cambio, no hay respuesta; una noche, decides correr lo más lejos posible de ella, la dejas atrás, por un momento puedes volver a gritar y saltar.
Nunca vuelvas, violencia.
Te he tenido un poco olvidado, casi no te escribo, y hoy quiero dedicarte una par de líneas. Quiero decirte que te extraño tanto como tu me extrañas a mi (espero jaja).
No puedo creer que te hayas ido tan lejos y estés tan cerca de mi, creo que ya hueles a sal de mar, teniendo un color tostado, disfrutando las noches calurosas.
Tu ausencia ha pesado en mi vida estos últimos meses, eres un individuo tan especial, que nuestros días compartidos eran mi parte favorita de la semana. Podíamos respirar uno cerca del otro, existiendo, comer juntos, beber cerveza mientras llorábamos las penas, las comidas que me preparabas, los pasteles que te hacían feliz y los cumpleaños que hemos pasado juntos.
Te convertiste en mi persona, mi mejor amigo, te amo infinito, aunque nuestros egos choquen, los errores pesen, los silencios se prolonguen por meses, quiero que sepas que siempre pienso en ti, así como tu piensas en mi cada que cometo un error. Extraño abrazarnos mientras nos decimos que todo estará bien. Eres el mejor amigo que he podido elegir para compartir mi vida, mis fracasos y victorias, siempre estas para mi, como yo lo estoy para ti.
Te mando abrazos prolongados, besos en las mejillas y unas indio bien heladas. Gracias por tu amistad, seguir, aquí, por queremos, por ser.
Con amor Reny cubista.
Por los abrazos que he dado, los besos que jamás he limitado, por las risas estruendosas, todos los pasos de baile que ha dado mi cuerpo, por la alegría emitida cada que me muevo, por las veces que mis pies descalzos han tocado el pasto fresco, por bailar desnuda, siendo yo, amándome, por las canciones aprendidas, disfrutadas, en compañía, en soledad, riendo, llorando. Por todas las palabras de amor que he regalado, por los tragos que he bebido, por los besos infinitos que recibí, por la bendición de tocar nuestras manos, por todas las veces que he dicho te amo a tantas personas, por ser enamoradiza, chillona, celosa, por cada momento que he sentido mis emociones, por las noches de desvelo, por todos los atardeceres vivimos, por obsequiar nubes, por tapizar cualquier espacio con un barco de papel, por las canciones dedicadas, robadas, olvidadas.
Por esos sueños infantiles, por todos los dejavú vívidos, por las lecturas de cartas, los desayunos improvisados, las visitas inesperadas, los planes frustrados, todas esas noches de juego, por las comidas preparadas con amor, por compartir mesa con la otredad, los cigarros devorados en noches de fiesta, por romper la ley, por jugar en el transporte, por saltar las franjas peatonales como si fuera un piano, todas las prisas sufridas y disfrutadas, por esos alivios de decir: ¡lo logré!. Por todo lo que podemos crear en papel, por los errores al pintar, por hacer trazos sin sentidos, por elegir quién eres.
Por todas las llamas telefónicas marcadas, escuchadas, bloqueadas, por los amores correspondidos y no tan correspondidos, por las caminatas nocturnas, por todas las caricias deseadas y logradas.
Brindemos por los viejos recuerdos, por el pasado, por el presente vivido, y el futuro que nos espera, por todas las personas que he amado, perdido, dejado en el camino, les amo hoy y siempre.
Quiero brindar el simple hecho de poder sentir, reír, bailar, por ti, por mi, por ustedes, por los que ya no están.
Esto es un recordatorio de todo el amor que has dado y que sigues ofreciendo.
Ya vienen los días más calientes de todo el año, los días más pesados y abrumadores, donde el sueño es más ligero, dónde la sed es inmensa, los rayos del sol acarician la ventana para reflejarse en nuestra piel.
Estos días me hacen recordar el pasado, dónde la sangre hierve, donde el amor quema, las noches largas que huelen a sudor, las moscas abundando la habitación. Donde un deseo nace, crece y se queda mudo ante la respuesta de una llamada o mensaje.
Estos días hacen que una unión crezca más, como un cordón umbilical que me une al pasado, transparente, invisible, pero que se siente cada día más presente con el paso de los días.